Astillero naval

Factorías Vulcano S.A.

Vigo · Pontevedra · 1919

Factorías Vulcano S.A.

Factorías Vulcano S.A. fue un astillero español dedicado a la construcción de grandes buques.​ Actualmente, su unidad productiva forma parte del grupo naval Marina Meridional, a través de la empresa Astilleros San Enrique S.L.U.​ El astillero fue fundado en el año 1919 por Enrique Lorenzo Docampo y Ludovico Morlon en la ciudad de Vigo.​ Se trataba de una factoría naval que su principal actividad era el diseño y la construcción de buques de gran tonelaje y doble casco en acero de alto valor añadido, de entre 80 y 170 metros de eslora, así como también de todo tipo de estructuras flotantes en general.​ == Historia == === Década de 1910 === Los orígenes de la atarazana se remontan al año 1915, cuando Enrique Lorenzo Docampo retorna a España para realizar el servicio militar en Ferrol después de trabajar durante varios años en Argentina, antes de emigrar se había formado en la Escuela Municipal de Artes y Oficios de Vigo.​ Al finalizar el servicio Enrique Lorenzo regresa a Vigo y comienza a trabajar en el astillero Troncoso y Santodomingo, situado en el Arenal, en donde llegaría a ocupar el cargo de jefe de contabilidad.​ En esta empresa conoce al ingeniero Ludovico Morlon, apodado el «francés», con quien se asocia para montar un modesto taller de construcción y reparación de calderas, que en poco tiempo y debido al aumento de la capacidad productiva, cambió dos veces de ubicación: de Policarpo Sanz a la calle Canceleiro, y a finales de la década siguiente a Espiñeiro en Teis.​ El capital de la empresa se consolida gracias a un crédito concedido por el Banco Español del Río de la Plata y a los ahorros aportados por un familiar de Enrique Lorenzo. Gracias a este impulso financiero y a un gran esfuerzo en la austeridad de los gastos, la empresa se va haciendo poco a poco con diversa carga de trabajo, en esta época Enrique Lorenzo realizaba jornadas laborables de 12 o 14 horas, incluyendo los domingos y días festivos. === Década de 1920 === Con estas políticas empresariales la empresa progresa de forma satisfactoria y a principios de esta década se alcanza una plantilla de 40 empleados, asimismo durante estos años al taller se le empieza a conocer como «La Vulcano», pues en las proximidades del taller había existido con anterioridad una fundición llamada con el mismo nombre.​ En esta etapa la factoría se especializa en la fabricación y reparación de calderas remachadas para la industria ferroviaria –sector que conocía muy bien Enrique Lorenzo, pues era hijo y nieto de ferroviarios– y otras destinadas a los buques de la flota pesquera gallega, reparación de locomotoras, construcciones metálicas de puentes y torres de alta tensión como subcontrata. En 1927 Factorías Vulcano irrumpe en el sector de la construcción naval, al firmar un contrato con la empresa vizcaína Sociedad General de Obras y Construcciones para la construcción de una gabarra destinada a la trituración de rocas submarinas, que fue puesta a flote en febrero de 1928.​ Esta botadura causó una gran expectación entre la población viguesa de la época, ya que con sus 30 metros de eslora, 8,5 de manga y 2,4 de puntal, fue el mayor buque de acero construido por los astilleros locales en esas fechas.​ === Década de 1930 === En 1930 con el aumento de la capacidad productiva la empresa se ve en la necesidad de buscar unas instalaciones más amplias, Enrique Lorenzo se hace con la concesión de la playa de Espiñeiro, a orillas del monte de A Guía,​ en el barrio de Guixar, parroquia de Teis.​ En donde edificaría un varadero y un taller de calderería, comenzando así la construcción de buques de pequeño tonelaje y reparaciones navales en seco de hasta cien toneladas de registro. La primera grada se construyó aprovechando las mareas bajas, en un primer lugar se montaron dos vías destinadas a la varada y poco después otras dos. Los primeros años de esta década resultaron muy prolíficos, ya que la atarazana se especializa en la construcción de grúas flotantes y gabarras, en su mayor parte por encargo de la empresa Puertos y Pantanos S.A. y de la Sociedad General de Obras y Construcciones. Figura, asimismo, la construcción de dos gasómetros para las fábricas de gas situadas en Vigo y La Coruña.​ En 1932 la empresa consigue hacerse con dos patentes para poder fabricar de quemadores de combustible líquido y para su explotación constituyó la empresa Equipos Mecheros de Petróleo, S.A. (EMPSA). Pese a estos avances, los efectos derivados del “crack” de 1929 tuvieron un impacto negativo en el sector pesquero gallego, pues muchas de las empresas del sector conservero tenían clientes en Latinoamérica y se agudizaron los problemas de cobro. Vulcano sufre las consecuencias de los problemas de liquidez y llega a registrar hasta trece embargos de diversa cuantía. Durante la Segunda República, además, son frecuentes las huelgas y apenas de consiguen nuevos contratos, de modo que a principios de 1936, los astilleros de la Ría de Vigo se encontraban al borde de la suspensión de pagos. Al comienzo de la Guerra civil española las industrias fueron ocupadas y militarizadas por el bando sublevado y controladas por la Jefatura de Movilización Industrial, estamento con sede en Valladolid. Los astilleros vigueses fabricaron estructuras metálicas para puentes, munición y,​ en el caso del astillero Vulcano, el armamento de buques pesqueros y de transporte para fines militares. Gracias a los beneficios obtenidos en la guerra la empresa se sanea económicamente y es capitalizada, de modo que en 1939 tenía una plantilla de 500 trabajadores. === Década de 1940 === En la inmediata posguerra las líneas ferroviarias son nacionalizadas por el nuevo régimen, Enrique Lorenzo consigue hacerse con el contrato para el suministro y reparación de calderas de la recién creada Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles (RENFE).​ Durante esos años y en parte debido al aislamiento internacional de España, se encuentran cerrados muchos mercados para las empresas españolas, además el gobierno de Francisco Franco se encuentra con el problema de buscar una solución a la falta de alimentos. La fuente de proteína barata que buscaba el gobierno la encontró en la pesca y se pone en marcha la Ley de Crédito Naval con Créditos Blandos, con el objetivo de renovar la flota pesquera española. Esta medida beneficia enormemente a los astilleros españoles y en 1941 Enrique Lorenzo presentó un proyecto para ampliar los varaderos y los talleres de la empresa.​ En dicho año, con una ampliación de capital de 2 100 000 de pesetas, la empresa se convierte en una sociedad anónima y pasa a denominarse formalmente Factorías Vulcano - Enrique Lorenzo y Cía., S.A. El propio Enrique Lorenzo ejerce como presidente del consejo y se rodea de familiares y personas de su confianza como consejeros, mientras que el ingeniero naval Florencio García de la Riva fue decisivo en el desarrollo productivo de la factoría. Finalizando esta década, concretamente en 1948, se produce la botadura del buque carguero Marujín de 50 metros de eslora. El barco fue encargado por el propio Enrique Lorenzo y posteriormente fue vendido a la Naviera Condal. === Década de 1950 === A comienzos de los años 50 la empresa cuenta con un capital de 10 millones de pesetas y comienza un nuevo ciclo cuando se abandona el uso de la madera en la construcción naval, dedicándose a partir de entonces a buques de casco de acero, aunque no se abandonó por completo el uso de la madera hasta el año 1958. En esta década la industria naval nacional se encuentra con el problema de escasez de materias primas como el acero laminado y la falta de energía, en aquella época eran frecuentes los apagones en las industrias. Esta escasez de materias primas obligó a diversos astilleros locales, entre ellos Freire, Troncoso o Santodomingo a crear la sociedad Suministros Metalúrgicos Navales, S.A. (SUMNSA),​ con el objetivo de centralizar las compras y de realizar tareas de representación con el gobierno para poder obtener licencias, permisos o diversas cuotas. Inicialmente la nueva sociedad fue presidida por el constructor naval Luis Iglesias, pero fue reemplazado al poco tiempo por Enrique Lorenzo. En el año 1957 la sociedad adquiere Aceros de Galicia S.A. que trabajaba en la fabricación de piezas de acero especiales. En ese mismo año la empresa construye para sus instalaciones su primer dique seco, siendo el primero de estas características de la historia de la Ría de Vigo. Esta infraestructura contaba 160 metros de eslora, 24 de manga y 11 de puntal, el dique funcionó en las instalaciones de Vulcano durante un periodo de un año, hasta que fue vendido a una empresa de las Islas Canarias.​ Finalizando el decenio RENFE rescindió el contrato que mantenía con Factorías Vulcano y la empresa encontró nuevos socios en el extranjero, mediante la firma de sendos acuerdos con las empresas John Thompson de Escocia y ERK de Alemania, para la fabricación de calderas en los sectores conservero, cervecero, maderero y textil. Se produjo, además, una ampliación de las instalaciones de Teis para poder construir buques en acero de mayor tamaño con la modernización de todos los departamentos, como por ejemplo: corte y conformado de chapa, parque de materiales, se añade un nuevo taller de fundición y también se construye un nuevo muelle. Con estas mejoras el astillero finaliza la década construyendo una media de dos buques arrastreros por año, además de otros encargos como mercantes y cargueros.​ === Década de 1960 === En 1961 la plantilla del astillero Vulcano estaba formada por 780 trabajadores, incluyendo 42 técnicos y 98 administrativos. Durante estos años y coincidiendo con el despegue económico de España, la empresa construye numerosos buques pesqueros congeladores y arrastreros por popa para armadores gallegos y del resto del país, quienes siguiendo la estela revolucionaria de Pescanova en el sector de la pesca extractiva, decidieron sustituir sus viejos pesqueros por otros más modernos. Los principales clientes de la década fueron compañías pesqueras como José Morales y Motopesqueros de Altura Reunidos (MAR), para la que Factorías Vulcano construyó cuatro buques bacaladeros. En 1966 se entregó el buque arrastrero Marcelino de Ciriza,​ el primero que incorporó maquinaria para la elaboración de harina de pescado y en esta etapa consiguió varios contratos para construir remolcadores y calderas acuotubulares soldadas para la recién inaugurada fábrica de Citroën de Vigo.​ La factoría naval participó conjuntamente con Citroën Hispania en la Promotora Benéfico Popular de la entonces Caja de Ahorros Municipal de Vigo, en la actualidad integrada en Abanca, cuyo objetivo tenía la promoción de urbanizaciones en el barrio vigués de Coya.​ En esas nuevas urbanizaciones la mayoría de los pisos estaban destinados a viviendas de protección oficial para trabajadores de ambas empresas.​ === Década de 1970 === La crisis del petróleo de 1973 y la elevada conflictividad laboral existente en España durante los últimos años del franquismo y los primeros de la transición,​​ provocaron un efecto negativo en nuevos pedidos para la construcción naval.​ Para intentar paliar la situación, el gobierno de Adolfo Suárez promovió la concesión de créditos blandos a los armadores, momento en el que Factorías Vulcano se introdujo a mayor escala en la construcción naval mercante, para lo cual ampliaría la grada y otras instalaciones.​ Entre las construcciones destacadas a lo largo estos años, figuran cuatro rolones llamados Al Baraka 1 (ex Antonio Suardiaz),​ Rivainfanzón,​ Volcán de Timanfaya​ y Volcán de Tisalaya.​ Un contrato con Mar Petrol permitió la construcción de los buques quimiqueros Leticia y Eloísa, entregados en abril y octubre de 1978, que fueron los primeros de su clase en la Marina Mercante española. Marítima del Norte contrató los buques Sierra Guadarrama y Sierra Guadalupe, entregados en noviembre de 1978 y febrero de 1979;​ Naviera Odiel, el buque portacontenedores Desafío,​ en abril de 1979, con la superestructura situada a proa y para Equimar Marítima los buques portacontenedores Nura del Mar, en 1977 y Lucía del Mar, en 1978, que fueron entonces los mayores de su clase construidos en España.​ === Década de 1980 === Iniciándose la década de 1980 Vulcano construye dos buques tipo Ro-Lo para Telde, una de las sociedades del conglomerado Contenemar, el Gloria del Mar, entregado en diciembre de 1980 y Gala del Mar, en noviembre de 1982. Para Interroll, una de las empresas navieras de Fernando Fernández Tapias, entregó otros cuatro rolones: Roll-Al, en julio de 1980; Rollman, en julio de 1980; MV Hayat N (ex Roll Vigo), en diciembre de 1981 y Roll Galicia,​ en mayo de 1982. Otros buques del primer lustro de esta década fueron los cocheros Imola, en agosto de 1981 y Silverstone, en septiembre de 1983, para Navicar; los buques multipropósito Altamira, en diciembre de 1984 y Peñalara, en octubre de 1985, para Naviera de Occidente; y Volcán de Tamia, en mayo de 1983 y Atesbey (ex Volcán de Tinache),​ en octubre del citado año, ambos para el armador canario Antonio Armas Fernández. El 20 de noviembre de 1981 falleció Enrique Lorenzo Docampo, siendo despedido en un multitudinario funeral en el Cementerio de Pereiró. En esa etapa el astillero se encontraba en una situación comprometida, en la que escaseaban los contratos y afectada por una gran conflictividad laboral.​ La reconversión industrial de 1983 promovida por el gobierno socialista de Felipe González puso a Factorías Vulcano en un serio peligro de cierre, como ocurrió con Astilleros y Construcciones (ASCON),​​ que finalmente cerró sus puertas dejando sin empleo a 2 450 trabajadores.​​ Los herederos de Enrique Lorenzo decidieron entonces vender la empresa y en 1986 la adquirió el ingeniero naval Fernando Santodomingo,​ que puso en marcha un plan de viabilidad consistente en el saneamiento financiero, con un crédito de mil millones de pesetas y la inclusión de una parte de los excede

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